—¿Por qué autorizamos ese descuento?
La pregunta cae sobre la mesa durante una junta.
Ventas responde primero: necesitábamos cerrar. El cliente estaba listo y había que aprovechar la oportunidad.
Finanzas levanta la mano: llevamos semanas diciendo que tenemos que recuperar margen. Ese descuento va justamente en sentido contrario.
Operaciones agrega otra pieza: la producción ya estaba programada bajo condiciones diferentes y cambiar el acuerdo también modifica costos y prioridades.
Los tres argumentos parecen razonables.
Y ése es precisamente el problema.
No necesariamente estamos frente a tres personas que no saben hacer su trabajo. Puede ser algo más profundo: cada una está resolviendo una versión diferente de la empresa.
Ventas está mirando crecimiento. Finanzas está mirando rentabilidad. Operaciones está mirando capacidad y cumplimiento.
La situación es la misma.
El significado que cada uno le atribuye, no.
El contexto ocurre antes de la decisión
Muchos problemas que terminamos llamando falta de comunicación, mala actitud, poca alineación o incluso "falta de criterio" pueden comenzar antes de todo eso.
Comienzan en la manera en que cada persona entiende lo que está ocurriendo.
Dentro de Negocio que Escala™ utilizo esta definición:
El Contexto Organizacional es el marco compartido de significado, identidad, realidad, prioridades, valores, referencias, supuestos y fronteras desde el cual las personas interpretan lo que ocurre y comprenden qué importa.
La pregunta que responde es sencilla:
¿Desde qué marco debemos entender lo que está ocurriendo?
Podemos representarlo como un modelo pedagógico:
Misma situación → contexto → interpretación → decisión → conducta → resultado.
No es una fórmula científica. Es una manera útil de visualizar por qué dos personas inteligentes pueden recibir la misma información y actuar de forma muy diferente.
Pensemos en una frase cotidiana:
"Necesito hablar contigo."
La información es exactamente la misma.
Pero si la escuchas después de recibir una promoción, puede significar una cosa. Si la escuchas después de cometer un error importante, probablemente significa otra. Si te la dice alguien con quien tienes un conflicto pendiente, adquiere un significado distinto.
La frase no cambió.
Cambió el contexto desde el cual la interpretaste.
En una empresa ocurre lo mismo todo el tiempo.
La inteligencia artificial nos está enseñando algo sobre nosotros
La informática ofrece una analogía bastante clara.
Supongamos que un sistema recibe la instrucción:
"Autorizar descuento."
No puede hacer demasiado con esas dos palabras.
Necesita saber quién es el cliente, cuánto margen existe, qué porcentaje se solicita, cuáles son los permisos, qué establece la política y qué excepciones son posibles.
La instrucción aislada tiene poco significado.
Algo parecido experimentamos hoy cuando utilizamos inteligencia artificial.
Podemos preguntarle:
"¿Qué debería hacer con este cliente?"
La respuesta probablemente será genérica.
Pero si agregamos que es un cliente estratégico, que el objetivo del trimestre es recuperar margen, que existe una política de descuento máximo y que perder esa cuenta tendría determinadas consecuencias, la respuesta cambia.
No necesariamente cambió la inteligencia.
Cambió aquello que sabía sobre la situación.
Eso nos deja una pregunta muy poderosa para el liderazgo:
¿Qué necesita entender esta persona antes de pedirle que tome esta decisión?
Con frecuencia pedimos mejores decisiones sin revisar primero qué información, prioridades, historia o fronteras conoce la persona que deberá tomarlas.
Ahí es donde el contexto deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta de dirección.
Una empresa puede tener un organigrama y varios contextos
El organigrama puede decir que todos trabajan para la misma empresa.
Eso no significa que todos estén interpretando la misma realidad.
Dirección puede estar intentando proteger rentabilidad. Ventas puede interpretar que la prioridad sigue siendo crecer. Operaciones puede estar concentrada en eficiencia. Finanzas puede estar reduciendo gasto.
Cada área puede estar haciendo algo perfectamente razonable dentro de su propia lógica.
Y aun así el sistema completo puede empezar a moverse en direcciones incompatibles.
Por eso contexto compartido no significa pensamiento uniforme.
Dos directivos pueden observar los mismos datos y estar en desacuerdo. De hecho, ese desacuerdo puede ser extraordinariamente valioso.
La diferencia está en que ambos comprendan suficientemente la misma realidad: cuál es la prioridad, qué restricciones existen, qué cambió, qué resultados se persiguen y dónde están las fronteras.
El contexto compartido no elimina el desacuerdo. Hace posible un desacuerdo inteligente.
Cuando ese marco común no existe, muchas conversaciones parecen discusiones sobre soluciones cuando en realidad son discusiones entre interpretaciones diferentes de la empresa.
Uno cree que hay que proteger crecimiento.
Otro cree que hay que proteger caja.
Otro piensa que lo más importante es cumplir el programa de producción.
Antes de discutir quién tiene razón, quizá deberíamos preguntar:
¿Estamos resolviendo el mismo problema?
El contexto también caduca
Existe otra dificultad: una persona puede tener contexto y aun así estar tomando una mala decisión porque ese contexto ya pertenece al pasado.
La prioridad del trimestre anterior cambió. Un cliente dejó de ser estratégico. Apareció una nueva restricción. La competencia modificó sus condiciones. El producto que antes queríamos impulsar ya no ocupa el mismo lugar.
La decisión puede ser perfectamente lógica.
Sólo que está apoyada en una realidad que dejó de existir.
A eso podemos llamarle contexto viejo.
Por eso compartir contexto no es algo que se resuelve en una reunión anual donde presentamos misión, visión y objetivos.
Una organización necesita sincronizar continuamente la manera en que entiende su realidad.
Ahí las juntas tienen una función mucho más profunda que revisar pendientes.
Una buena conversación de dirección no debería preguntar solamente "¿qué hiciste?". También debería ayudar a entender qué cambió, qué aprendimos, qué estamos viendo, qué significa y si alguna prioridad debe modificarse.
El tablero muestra una parte de la realidad. La conversación ayuda a interpretarla.
Y existe otro mecanismo todavía más poderoso para comunicar contexto: la cultura.
Las personas no entienden una organización únicamente leyendo sus manuales. Observan lo que ocurre.
Ven qué se premia, qué se tolera, qué se castiga, quién puede cuestionar, qué sucede cuando alguien se equivoca y qué ocurre con la persona que trae malas noticias.
Una empresa puede tener escrito en la pared:
"Aquí valoramos la innovación."
Pero si alguien propone algo nuevo, falla y después es castigado por haberlo intentado, el equipo aprende rápidamente cuál es el contexto real.
Una forma en que me gusta expresarlo es:
La cultura es contexto repetido hasta convertirse en expectativa.
Las personas aprenden cómo funciona realmente una organización observando lo que sucede una y otra vez.
Liderar también significa construir contexto
Una parte importante del trabajo de un líder consiste en reducir la distancia entre lo que él entiende de la empresa y lo que su equipo necesita comprender para actuar con autonomía.
Eso significa explicar por qué existe una prioridad, compartir la realidad que la originó, hacer visibles los datos, contar la historia detrás de una decisión, establecer fronteras, comunicar qué cambió y conectar las acciones del presente con la estrategia.
Una pregunta útil para cualquier fundador o director es:
¿Qué sé yo que mi equipo necesita saber para interpretar y decidir correctamente sin mí?
Ésa es una pregunta de escalabilidad.
En muchas PyMEs, una cantidad enorme de contexto vive concentrada en la cabeza del fundador. Él conoce la historia de los clientes, recuerda errores anteriores, entiende relaciones personales, conoce las prioridades reales y sabe qué reglas pueden tener excepciones.
Por eso interpreta rápidamente situaciones que para los demás son ambiguas.
El problema aparece cuando toda esa comprensión sigue siendo exclusivamente suya.
Contexto concentrado produce interpretación concentrada. Y cuando la interpretación está concentrada, las decisiones tienden a regresar al fundador.
Ésa es una de las raíces de la dependencia.
Aquí contexto y criterio se relacionan, pero no son lo mismo.
El contexto responde: "¿Desde qué marco debemos entender lo que ocurre?"
El criterio responde: "Dadas estas circunstancias, ¿cómo determinamos qué corresponde hacer?"
Por eso, como he desarrollado en No puedes pedir criterio a alguien a quien nunca le diste contexto, no basta con exigir mejores decisiones. Y como explico en Proceso no sustituye criterio, tampoco basta con documentar procedimientos.
Una formulación que utilizo dentro del sistema es:
Hacemos compartido el contexto y hacemos explícito y transferible el criterio.
Dentro de Negocio que Escala™, Contexto Organizacional no funciona simplemente como el primer paso de una secuencia. Es el marco que envuelve al Norte, el Criterio, las Palancas, el Tablero y el Ritmo.
Porque ninguna de esas piezas existe en el vacío.
Los objetivos tienen significado dentro de una realidad. Las métricas necesitan interpretación. Las decisiones dependen de prioridades. Y las conversaciones de accountability necesitan comprender qué está ocurriendo, no solamente registrar si un indicador está verde o rojo.
Volvamos entonces a la junta del descuento.
Quizá Ventas, Finanzas y Operaciones no necesitaban mejor actitud.
Quizá necesitaban comprender con mayor claridad qué estaba ocurriendo, qué era importante en ese momento, qué prioridad gobernaba la decisión y qué fronteras existían.
Una organización no escala porque su director se vuelva cada vez mejor interpretando personalmente todas las situaciones.
Escala cuando consigue construir suficiente contexto compartido para que otras personas puedan interpretar, decidir y actuar sin depender constantemente de él.
Antes de pedir mejores decisiones, asegúrate de que todos están mirando suficientemente la misma realidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Contexto Organizacional?
El Contexto Organizacional es el marco compartido de significado, identidad, realidad, prioridades, valores, referencias, supuestos y fronteras desde el cual las personas interpretan lo que ocurre y comprenden qué importa. No es solamente información. Es aquello que permite darle significado a la información y comprender una situación dentro de la realidad particular de la organización.
¿Qué diferencia existe entre contexto y criterio?
El contexto responde: "¿Desde qué marco debemos entender lo que ocurre?" El criterio responde: "Dadas estas circunstancias, ¿cómo determinamos qué corresponde hacer?" Una persona puede conocer un procedimiento y aun así necesitar contexto para interpretar la situación y criterio para decidir ante circunstancias que no estaban previstas exactamente en ese procedimiento.
¿Cómo ayuda el contexto compartido a reducir la dependencia del fundador?
Cuando una parte importante de la historia, prioridades, relaciones y fronteras de la empresa existe solamente en la cabeza del fundador, muchas decisiones regresan a él porque los demás carecen del marco necesario para interpretar las situaciones. Hacer compartido suficiente contexto permite que otras personas comprendan mejor la realidad organizacional y aumenta su capacidad para actuar con autonomía responsable.
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